viernes, 28 de septiembre de 2012

Esmeralda Berbel Perdiguero


Esmeralda Berbel Perdiguero
17 d'abril de 1961
Formació acadèmica
Estudia Filología Hispánica en la Universidad de Barcelona.
Estudia técnicas narrativas y cuento en la Escuela de Escritura del Ateneo Barcelonés.
Premios
ƒ Finalista del certamen de relatos breves “Imágenes de mujer” con la publicación del
cuento “No me dijo”
ƒ Finalista del certamen de narrativa castellana de la Fundació La Caixa con el cuento
“Dormir y despertar”
ƒ Finalista del premio Femenino-Lumen con el libro de relatos “El hombre que
pagaba noches enteras”
ƒ 2000  L´Associació de dones progressistes Montserrat Roig premia el cuento
“Albahaca”
ƒ L´associació de dones progressistes Montserrat Roig premia el cuento “Amapolar”
ƒ 2006  Premio al relato “Arborecer” por el concurso literario de narrativa para
mujeres en Terrasa
ƒ 2007 Premio al relato inédito “La línea” en el Certamen “Cuentos Breves del
sur” en el municipio de Adrogué,  Buenos Aires.
Publicaciones
ƒ Publica el relato “Usted” en el dominical de Diario 16
ƒ 1995  Publica “El gran libro de los cereales” por la editorial Obelisco
ƒ 1999  Publica “Cocinar con amor, sal y pimienta” por la editorial Integral
ƒ 2000 Publicación del libro de relatos “El hombre que pagaba noches     enteras” por
la editorial Nihil Obstat.
ƒ Publicación del libro ¡Niños, a la cocina! por la editorial Alba y Círculo de Lectores
ƒ Publicación del libro de entrevistas a mujeres maltratadas “Trátame bien” por la 
editorial Alba y edicions 62 
ƒ 2006  Publicación del libro de prosa poética “Alismas” por editorial Ellago 
ƒ 2008 Publicación del libro “De qué hablamos las mujeres cuando hablamos de lo 
que nos importa” por editorial Alba en castellano y      Angle en catalán. 
2012: Lo que piensan los Adolescentes Ed Obelisco

Filóloga, profesora de creación literaria y escritora | al grano

Esmeralda Berbel: «Si una madre fuma con su hija se pierde el referente moral»

Miércoles, 6 de octubre del 2010ImprimirEnviar esta noticiaAumentar/ Reducir texto
CRISTINA SAVALL
BARCELONA
Votos:
+3votar a favor
-1votar en contra
A Esmeralda Berbel (Badalona, 1961), autora de De qué hablamos las mujeres, le sorprendió lo que contaban sobre las drogas un grupo de chicas de entre 13 y 16 años que asistían a su taller literario. Al observar su cara de susto, una alumna exclamó: «¿Por qué no escribes sobre nosotras?» Ahí surgió Lo que piensan las adolescentes (Obelisco), el nuevo libro que hoy presenta en la librería Pròleg.
zoom«Si una madre fuma con su hija se pierde el referente moral»_MEDIA_1
ÀLEX BELLART

Edición Impresa

Edición Impresa

Versión en .PDF

Información publicada en lapágina 35 de la sección de cv El día por delante de la edición impresa del día 06 de octubre de 2010VER ARCHIVO (.PDF)
PRESENTACIÓN DEL LIBRO 'LO QUE PIENSAN LAS ADOLESCENTES'. Librería Pròleg. Sant Pere més Alt, 46 (Barcelona) 19.30 horas
-¿Qué le sorprendió de esa conversación sobre drogadicción?
-Lo que contaban sobre los camellos que rondan las escuelas. Pensaba que era un tópico. ¡Es verdad!, se acercan a regalarles hachís y pastillas para que se enganchen. Hay alumnos que fuman porros en el recreo, y algunos ya están colgados de buena mañana.
-Siete de las 13 adolescentes son hijas de padres separados.
-El porcentaje en la escuela es más elevado. De 24 alumnos, solo ocho sus padres no están separados.
-¿Qué confiesan de la familia?
-En las hijas de separados hay mucha demanda, sobre todo de la figura paterna. El padre no está, el roce se pierde. También hay madres ausentes. El problema es que hay demasiados desencuentros.
-¿Qué temas les interesan?
-Los chicos, el sexo, los padres... pero hay dos preciosos que no imaginé que surgieran: qué hacer ante cualquier percance y cuál es el sentido de nuestra existencia.
-¿Qué les preocupa?
-Ser invisibles, no ser comprendidas, que no las escuchen. Los padres hemos de ser empáticos.
-¿Hay poco diálogo?
-Sí, y tampoco hablan con los profesores. En la escuela se aburren tremendamente. Cuando se despiertan es cuando hay un maestro que se interesa por ellas. La comunicación es el gran reto del ser humano.
-Hay padres que se comportan como adolescentes.
-Hay madres que fuman cigarros con sus hijas. Algunas comparten porros. Una madre no es la amiga, es el referente moral. En su intimidad y con la puerta cerrada, los padres que hagan lo que quieran... pero no ante los hijos.
-¿Qué piensan del sexo?
-Las hay que buscan el romanticismo, y otras que van a saco, que tienen pánico a enamorarse. Una niña así suele esconder un historial de no sentirse querida, por eso busca transgredir. Hay familias muy desestructuradas y eso se manifiesta en el comportamiento. Querer y dejarte querer también es un aprendizaje.
-¿Cómo son las adolescentes?
-Listas, vitales, sensibles, están ávidas de todo, dignas, ilusionadas, deportistas. Ríen mucho. Están enganchadas al ordenador. Hablan como cotorras. No tienen demasiado tiempo, hacen muchas actividades extraescolares.
-¿Son diferentes a otras épocas?
-Antes había mucha más represión. Está bien que los hijos no tengan temor, pero ahora es difícil mantener el límite sin sentir que es un exceso de autoridad. Hay una confusión. Estamos pecando de falta de autoridad, perdemos el sentido común.

Esmeralda Berbel: Badalona 1961


Esmeralda Berbel

Esmeralda Berbel
Esmeralda Berbel nació en Badalona en 1961. Ha estudiado filología hispánica en la Universidad de Barcelona y dirige cursos de creación literaria en la Escuela de Escritura del Ateneo Barcelonés, así como en otros centros públicos y privados. Es autora de los siguientes libros: El hombre que pagaba noches enterasTrátame bienDe qué hablamos las mujeres cuando hablamos de lo que nos importaAlismas; Calma corazón, calma y 27 de Sep. Un día en la vida de las mujeres.
Resultados: 1 - 3
por un total de 3
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jueves, 27 de septiembre de 2012

Frances Ashcroft: "La ciencia es un 90 por ciento de sangre, sudor y muchas lágrimas"


Frances Ashcroft: "La ciencia es un 90 por ciento de sangre, sudor y muchas lágrimas"

Magazine | 11/05/2012 - 13:00h
Frances Ashcroft, en el laboratorio de la universidad de Oxford donde ha conseguido sus mejores logros Archivo
El descubrimiento que dio relevancia internacional a la británica Frances Ashcroftes es uno de los más trascendentes de la medicina actual, ya que sirvió para mejorar de forma sustancial la vida cotidiana de millones de personas en todo el mundo. En 1984, esta científica y profesora de investigación en el departamento de Fisiología, Anatomía y Genética de la Royal Society británica, y miembro de la junta de gobierno (fellow) del Trinity College de la Universidad de Oxford, descubrió una proteína (un pequeño poro denominado canal iónico) que actúa de nexo entre los niveles de glucosa de la sangre y la secreción de insulina. Gracias a ello, quienes sufren una determinada forma de diabetes hereditaria pueden prescindir de las inyecciones diarias de insulina y tratar la enfermedad con una o dos píldoras de un medicamento ya existente. Además, se probó que ese medicamento mejora el control de la glucosa y, en consecuencia, reduce el riesgo de efectos secundarios de esa dolencia, como la ceguera o las afecciones renales.
Actualmente, Frances Ashcroft está empeñada en descubrir por qué motivo un 25% de los pacientes con esta enfermedad sufre también problemas neurológicos, y sigue investigando qué causa el mal funcionamiento de la secreción de insulina en la diabetes de tipo 2, que afecta a unos 366 millones de personas en todo el mundo.
Frances Ashcroft llega tarde a la entrevista, que tiene lugar pocas horas antes de la ceremonia en la sede de la Unesco de la capital francesa, donde recibirá, con otras cuatro colegas de distintos continentes, un premio dotado con 100.000 euros.
Se disculpa explicando que le ha resultado difícil encontrar taxi en esta mañana primaveral de París, y con una sonrisa pícara que resta años a la edad que asoma a su rostro, dice sentirse contenta y afortunada, “porque he tenido que correr para conseguir el taxi y apenas me he cansado; no estoy en tan baja forma como creía”. Aunque la conversación posterior revelará que lo que en realidad le hace aparecer y sentirse joven es su dedicación apasionada a la ciencia, “una odisea interminable que te obliga a estar siempre despierto, al tanto de las nuevas tecnologías y desarrollar tus propias herramientas de investigación. Siempre vas hacia delante, lo que te permite aprender cosas nuevas y hacer descubrimientos”. Después de tomar una taza de té en la que apenas sumerge unos segundos la bolsita, responde a la primera cuestión.
Afirma usted que la ciencia es algo muy emocionante. En su caso, ¿supone una emoción añadida ver que los frutos de su trabajo benefician a personas reales?
La ciencia es excitante por sí misma, y para mí la verdadera emoción consiste en ser la primera persona del planeta en ver algo que nadie antes ha visto, hacer un nuevo descubrimiento y comprender qué es lo que estás viendo. Eso ocurre muy pocas veces en la vida de un científico, pero cuando se produce es un momento mágico, impresionante, que te engancha para siempre y es lo que te permite soportar años y años de trabajo en el laboratorio sin resultados inmediatos.
Pero tener la posibilidad de que los enfermos le agradezcan personalmente su trabajo debe de resultar impactante.
Es otro tipo de emoción. Como científico, y más cuando trabajas en el campo de la medicina, como es mi caso, siempre esperas que tus logros beneficien a las personas, pero nunca imaginas que puedas llegar a verlo en vida. Me considero enormemente afortunada de haberlo conseguido. Sin duda, es algo que te compensa y te hace ser humilde. Hay momentos muy especiales y maravillosos, como cuando se me acercó una chica joven y me dijo: “Gracias a usted puedo ponerme por primera vez un vestido”. ¿Cómo es eso?, le pregunté. “Ahora ya no tengo que llevar el dispensador de insulina sujeto con esparadrapo y disimulado debajo de la ropa”.
¿Recuerda todavía qué sintió en el preciso momento en que fue consciente de su hallazgo y su relevancia?
Era de noche y estaba sola en el laboratorio cuando de pronto descubrí aquel canal (iónico) taponado por la glucosa. Me quedé pasmada por la trascendencia de lo que estaba viendo, porque fui consciente enseguida de su importancia.
¿Tuvo la sensación de haber encontrado la razón de su existencia?
La ciencia es como un árbol, cada rama que cortas da vida a varias más. En ciencia, cada respuesta te plantea veinte incógnitas nuevas, y a partir de cada una de estas, surgen otras tantas. Así que a veces alcanzas metas que te permiten plantearte muchos escenarios distintos de las consecuencias que van a tener y puedes hacerte la idea de por dónde vas a continuar. En otras ocasiones descubres algo nuevo o inesperado que no sabes ni cómo funciona ni qué significa, lo que resulta muy frustrante, porque querrías tener las respuestas en ese mismo instante. La ciencia es un puzzle en el que siempre falta una pieza por encajar. Es lo más interesante de mi trabajo.
Por cada éxito, ¿cuántos fracasos?
Yo diría que el 90% es sangre, sudor y lágrimas, muchas lágrimas. El resto son satisfacciones que lo compensan todo.
¿Cómo nació su interés por la diabetes, por alguna implicación familiar o personal?
No, en absoluto. Elegí ese campo porque al iniciar mi carrera profesional quise centrarme en algo en lo que nadie hubiera trabajado antes, y busqué deliberadamente un terreno que tuviera que ver con la actividad eléctrica de las células en relación con alguna enfermedad. Era una manera más segura de conseguir aportaciones económicas y producir algún impacto social. Además, en la Universidad de Oxford había otros equipos trabajando en distintos aspectos de la diabetes y era factible interactuar con ellos. También tuve la suerte de que en aquellos años se desarrollaran técnicas que permitían ver células muy pequeñas, que hasta entonces no se habían podido observar, a partir de su actividad eléctrica. Las propiedades eléctricas de las células son lo que hace que funcionen de la forma adecuada.
¿Fue de las primeras en usar esas herramientas?
Yo diría que sí. Lo que ocurre es que los científicos que llevan muchos años investigando en un campo determinado tienen una manera concreta de considerar las cosas y no suelen mostrarse dispuestos a cambiar sus métodos de trabajo. Yo era novata y acababa de llegar a Oxford, y como tenía poca experiencia, podía permitirme estar más abierta a nuevas ideas, a examinar las cosas desde otro punto de vista, con otra mirada. En todo caso, la base de la ciencia es persistir en tus ideas y aceptar los desafíos. Cuando existe controversia, cada uno se esfuerza en probar sus teorías y acaban surgiendo distintas soluciones, y a menudo todas resultan válidas.
Después de hacer una aportación tan trascendental para la medicina, ¿cree que llegará a ver otro descubrimiento de ese nivel?
Lo único que puedo afirmar es que no pienso dejar de intentarlo. El problema es que se precisa mucho tiempo para que un descubrimiento acabe materializándose y beneficiando a quienes lo necesitan, lo normal, en mi terreno, son unos 25 años. Mi reto consiste en ser capaz de seguir trabajando al mismo nivel que ahora en los próximos 25. Por desgracia, no vivimos eternamente y a medida que me hago mayor, voy siendo más consciente de las limitaciones. No me gusta, pero así es.
¿Cómo es el día a día de un científico?
Depende del lugar que ocupas. Si formas parte de un equipo, te pasas la mayor parte del tiempo haciendo experimentos o discutiéndolos con tu supervisor. Si estás al frente del laboratorio, como es mi caso, son horas y horas redactando informes o artículos para publicaciones, comentando los avances con tus colaboradores. También tienes que diseñar los experimentos, observar los resultados, interpretarlos. Al final, es un trabajo más de despacho que de laboratorio, más intelectual que manual.
¿Existe un momento en que se dice basta, o su mente sigue pensando constantemente en probetas e investigaciones?
Me he fijado un horario, desde las siete de la mañana hasta las siete de la tarde, aproximadamente. Cuando estás realizando otras actividades, te da la sensación de que te has evadido del trabajo, pero las ideas se quedan en algún rincón de tu cerebro y, de pronto, incluso cuando estás durmiendo, se te ocurre cómo funciona algo en lo que has estado trabajando y que no conseguías solucionar. Pero es lo mismo que le puede suceder a un escritor o a un pintor: cuando menos te lo esperas, se te aparece la frase o la pincelada que has estado buscando todo el día. Procuro hacer otras actividades que no tienen relación alguna con el trabajo y tan diversas como volar, navegar, escalar... también elaboro flores de azúcar para pasteles de bodas, escribo libros de ciencia divulgativa… Todo me divierte.
¿Cree que ha influido de alguna manera en su trabajo el hecho de ser mujer?
Nunca me han tratado de manera distinta por ese motivo, ni en mi actividad cotidiana ni en las publicaciones. Las diferencias entre hombres y mujeres científicos son las mismas que entre profesionales de cualquier otra disciplina.
Usted dirá.
Son cosas muy simples que veo con mis estudiantes. Los chicos son más arrogantes, y las mujeres, más inseguras. Ellas siempre piensan que no son lo bastante buenas y ellos están convencidos de que son capaces de resolver lo que se les ponga por delante. Pero en el fondo, todos tenemos idénticas inseguridades: los hombres las demuestran con la arrogancia, y las mujeres, con sus dudas. También he observado que tenemos diferentes formas de trabajar incluso con la misma preparación, capacidad y creatividad. Pero, al final, la ciencia es tan mágica, emocionante y excitante que hace que te olvides de ti mismo.
¿Cómo se decide ser científico?
Yo, gracias a que nací y pasé mis primeros años en el campo, en Dorset (al sur de Inglaterra) siempre estuve en contacto con la naturaleza y ya de niña me gustaba observar las flores silvestres y las aves salvajes de mi tierra. Mi padre era artista –hacía obras con cerámica– y mi madre, maestra, y ambos me inculcaron que había que poner amor y pasión en cualquier cosa que hicieras. Yo apliqué esta filosofía de vida a la ciencia. Aunque, en definitiva, lo que mueve a un científico es la curiosidad. Hay actividades en que las ansias de saber nunca quedan satisfechas, por años que dediques a buscar respuestas a las incógnitas. Y la ciencia te ofrece muchas herramientas con las que jugar.
¿Qué necesita ahora el enfermo de diabetes para mejorar su vida?
Mejores terapias de tratamiento, porque aún no sabemos cómo se produce.
¿Sus investigaciones se centran en ese aspecto?
Quiero comprender cómo se controlan los niveles de azúcar en la sangre y qué es lo que no funciona con la diabetes. Hace años descubrí la pieza que faltaba en el rompecabezas de cómo las células del páncreas segregan insulina cuando aumenta el nivel del azúcar en la sangre. Y eso fue mi descubrimiento clave. Lo que permitió que al cabo de unos años se pudiera aplicar una nueva terapia a quienes nacían diabéticos. Se pudo sustituir las inyecciones de insulina por una píldora una o dos veces al día. Ya puede imaginar cómo cambió eso sus vidas. Mi santo grial particular es llegar a conocer la estructura atómica del canal iónico, que es algo muy, muy complicado. Y también saber por qué algunos pacientes desarrollan problemas mentales asociados a la diabetes.
¿A qué se debe que haya tantos afectados de diabetes en el mundo?
En el mundo hay unos 366 millones de enfermos y cada año mueren más de cuatro millones y medio, y se prevé que esa cifra se haya doblado en el 2030. Sabemos que uno de los principales motivos es que se come demasiado. Ha habido una explosión de casos en las décadas recientes y se ha podido establecer que no se debe a un cambio genético, sino a la obesidad. La diabetes empeora con la edad y con el exceso de peso.
Un estilo de vida más saludable es, entonces, básico para evitarla.
Totalmente. Hay que comer más sano. Por ejemplo, durante la guerra de la antigua Yugoslavia se observó que en lugares como Bosnia o Eslovenia los enfermos de diabetes precisaban dosis más bajas de insulina, y se llegó a la conclusión de que se debía a que a causa de la guerra había mucho menos que comer y la gente adelgazaba. Es indudable que con menos peso se vive mejor.
Hablando de otros aspectos de la ciencia, ¿cree que la humanidad encontrará la manera de acabar con el hambre en el mundo?
Dios mío, no creo estar preparada para contestar a esta pregunta. Aunque
pienso que hay una forma muy fácil de lograrlo: frenar el incremento demográ­fico.


Leer más: http://www.lavanguardia.com/magazine/20120511/54291951430/frances-ashcroft-diabetes-royal-society-canal-ionico-insulina.html#ixzz27gGTx0fv
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martes, 25 de septiembre de 2012

2 | 3 Doce Hombres sin Vergüenza con Isabel Durán. Domingo, 22 de Julio ...

Isabel Durán Doussinague (Madrid, 1965)


Isabel Durán

Isabel Durán
Nombre realIsabel Durán Doussinague
Nacimiento1965
Bandera de España MadridEspaña (47 años)
ProgramasLa Espuela
DBT
MedioRadio Intereconomía
Canal 9
Telemadrid
Sitio webwww.isabelduran.com
Isabel Durán Doussinague (Madrid1965) es una periodista y escritora española que colabora como comentarista política en diversos medios escritos y audiovisuales. Está divorciada del también periodista José Díaz Herrera.

Contenido

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[editar]Formación

Es licenciada en Periodismo y cuenta con con un posgrado en Estudios Internacionales por la Sociedad de Estudios Internacionales perteneciente al CSIC y otro enCiencias Políticas en el Instituto de Estudios Europeos de la Universidad Libre de Bruselas.

[editar]Carrera profesional

Tras estudiar en Bruselas, permaneció allí trabajando en la oficina del portavoz de la Comisión de la Comunidad Europea. Al volver a España fue encargada de la realización de reportajes especiales para la agencia de noticias Editmedia TV, se incorporó a la redacción de la sección nacional de la revista Tiempo.
Ha trabajado también en Diario 16 y ABC, y ha sido comentarista política de distintos programas en radio y televisión, como son la CopeRadio EspañaOnda CeroLos desayunos de TVE y Antena 3 TV. Desde principios de la década de 2000 ha sido analista política en programas de radio como La Mañana y La Tarde de la CopeLa Espuela y El gato al agua (2008- ) de Radio IntereconomíaLibertad Digital y algunos programas de televisión, por ejemplo, La noria (2008-2012), La mirada crítica y El gran debate (2012- ) de TelecincoMadrid opina (2007-2011) o Alto y claro (2007-) de Telemadrid.

[editar]Libros

Es coautora de ocho libros políticos:
  • La gran revancha (2006, editorial Temas de hoy)
  • ETA, el saqueo de Euskadi (2002, editorial Planeta)
  • Arzalluz (2001, editorial Planeta) Biografía no autorizada del antiguo dirigente del EAJ-PNV Xabier Arzalluz
  • Aznar (1999, editorial Planeta)
  • El secuestro de la justicia (1998)
  • El saqueo de España (1996)
  • Pacto de silencio (1996)
  • Los secretos del poder (1994)

1 | 3 Doce Hombres sin Vergüenza con Isabel Durán. Domingo, 22 de Julio ...

Doce (12) Hombres sin Vergüenza con Carmen Posadas del Domingo, 8 de Jul...

sábado, 22 de septiembre de 2012

Las Visiones Distintas de Esther y Oscar Tusquets


"Tiempos que fueron" de Esther Tusquets y Oscar Tusquets


La lectura ha sido siempre, o al menos así lo he entendido desde que mis ojos son capaces de deslizarse por las líneas, un acto individual que encierra en sí mismo un encuentro con gente desconocida, con personajes de ficción envueltos en historias verdaderas o con personajes reales enredados en ficciones irreconocibles.

A las personas no se las conoce nunca en su complejidad, y la sencillez, cuando no es aparente, es la única puerta que te permite vislumbrar algo del interior. Cuando nos presentan a alguien que no conocemos buscamos desesperadamente encontrar ese puente común que solo la conversación es capaz de construir. Cimientos de aficiones compartidas, de amigos o conocidos comunes, de lugares que visitamos en tiempos distintos. Echamos mano de todo, contando casi siempre con el refugio del vaso largo o de la copa de la que vas bebiendo sorbo a sorbo a golpe de silencio cuando la conversación no progresa, simplemente porque no hay puente ni puede haberlo. Si la química no funciona, las palabras de cortesía se disuelven en incómodos silencios, y una vez has apurado tu copa con mayor rapidez de lo esperado, encuentras la excusa perfecta para ausentarte, ya sea para pedir otro trago, para visitar el baño o para saludar a alguien que recuerdas vagamente pero cuyo nombre olvidaste rápidamente cuando te lo presentaron.

Leí esta semana "Tiempos que fueron", escrito a cuatro manos por Esther Tusquets y su hermano Oscar Tusquets - Oscar sin acento, como él escribe en el libro, horrorizado por las tildes en las mayúscculas, algo que, dicho sea de paso, me horroriza de igual modo -.

Cuando uno lee "Tiempos que fueron" se funden los tiempos que son, y las pequeñas confesiones se enmarcan en esos recuerdos del pasado que están muy presentes, recuerdos que se corporeízan con malévola insidia cuando los años van cayendo y la nostalgia se convierte en una especie de refugio, un salvoconducto cuando lo que te rodea no coincide exactamente con lo que uno desearía para su presente, o cuando crees que ha llegado el momento de ajustar cuentas con uno mismo.

Los trazos son vigorosos, como las vivencias. Vivencias coincidentes que sin embargo se recuerdan de manera distinta. Cinco años de diferencia marcan fronteras a veces insalvables en aquellos que habitaron bajo un mismo techo. El paso del tiempo desemeja las imágenes, y cuando volvemos a visitar el lugar donde siguen moviéndose las sombras de lo que una vez fuimos vemos hasta qué punto la memoria distorsiona los contornos...pero sin restarle ni un ápice de autenticidad. Al fin y al cabo lo que parecía distanciar termina por acercar, y no hace falta mojar una magdalena en té para sacar el pasado de esos habitáculos que Styron llamó felizmente "las mazmorras del alma".

No voy a desvelar nada. Es una obra que se lee con sumo agrado, donde Esther Tusquets sigue haciendo gala de su sardónico y delicioso sentido del humor y Oscar relata sus vivencias con toda la raíz de los recuerdos, porque los recuerdos de verdad son los que no se ven, los que se ocultan en la tierra de la memoria, los que hay que arrancar para que vean la luz, los que a la postre resultan siempre más sabrosos por la sencillez de lo auténtico.

Recuerdos que nadan en el mar, que bucean en busca de sabores de antaño, donde cada uno aporta sus puntos de luz en las brumas del pasado. Recuerdos de esa Barcelona de los años 50, del frío en las mañanas de invierno, de gente de paso, de gente verdadera, de colegios y de servicio, de padres y primos, de primeros pasos, de inicios y de desarrollo. De viajes y de aprendizaje. De madurez y de presentes.

Concluye esa narración a dos voces, cierras el libro, levantas la vista y los dos sillones están vacíos. Casi llegaste a creer que un segundo antes ahí estaban Esther y Oscar, dialogando entre ellos mientras tú, privilegiado espectador mudo, escuchabas con atención esos susurros de vivencias pasadas en las palabras de dos hermanos que un día decidieron escribir sobre "Tiempos que fueron", tiempos que acaban siendo del afortunado lector.